sábado, 1 de junio de 2013

Sin recomendación

Te preguntas
por qué diciembre
te eligió a ti
entre tanta gente
mientras te pintas
los ojos para ver
si cambia el mundo.
Tiras las preguntas
sobre la cama
como quien vacía
un bolso en ella
y te viene a la cabeza
el día en que
rompisteis
y se os atravesó
el destino
en la garganta.
Vuelves a los mismos
pensamientos una
y otra vez
y vas haciendo
tu lista de
reproches contra
el mundo.
Te gustaría volver a una
región sin sobresaltos
pero la niñez es sólo
una fotografía amarilla.
Poco a poco
se va haciendo de noche,
la tarde lo va llenando
todo de cuervos
y el destino no clava
ningún mensaje
en tu contestador.
Le das alguna calada
más al fracaso,
ese cigarro inacabable,
intentas esquivar
las preguntas una
y otra vez,
como a un invitado
que no se da por aludido
cuando acaba la fiesta
y no quiere
marcharse.
Buscas el interruptor
para apagar tu cabeza
y hallas refugio
en una serie tonta
americana.
Piensas en todo lo que le dirías
si le volvieras
a tener enfrente
y te recolocas las tristeza
en el pelo.
Sé que no pides
consejo a nadie
porque corres el riesgo
de que alguien te diga
la verdad.
Vives esperando un
volantazo del destino
harta de echar de menos
el cuerpo al que
renunciaste.
Entonces ignorabas que
esto pasaría y que echar
de menos es renunciar
al presente.
El día pasará y
la vida seguirá,
ganarán los mismos
perderán los de siempre,
y quizá, si eres paciente,
si dejas de correr
-y te perdonas-
la vida deje de ser ese autobús
que se escapa justo
cuando llegabas
a la parada.

El autobús - Marwan.

viernes, 17 de mayo de 2013

Relíquia en mi boca

Nos enamoramos
con solamente
oírnos respirar.
Lo sentí en una
de las primeras
despedidas.
La frontera del cielo
se quebró
y liberó a su
ejército de tinieblas,
que cortantes,
descendían hacia
el subsuelo,
acechándonos
 con susurros.
Sentí que
me engullía
el propio corazón,
por querer morder
hambriento y desvalido,
incapaz de adiestrar
las miradas
para que fueran capaces
de necesitarte
sin quejarme.
Sólo me hacían falta
dos pilares de palabras
para levantar
imperios etéreos
de poéticos cimientos.
Pero no regresaste
a palacio
y en cada espera
restaba más ciega,
menos sabia,
esperando
más de lo que
el promedio haría,
pudiendo ser
el silencio
que reside en un sueño
que espera ser soñado
contigo,
o la sensación de boca
seca al despertar.
Pudiendo permanecer
como una estatua,
tal como quisieras,
arraigada a los grilletes
del pasado
que nos enloquece
sin esfuerzo.
Muchos años
faltaron
para saber
de dónde provenían
ésas corrientes
que me alimentaban
de soplos de aire,
que reservaba a la
sorpresa en mis labios,
cuando te sentaste
en mi mundo,
a apostar
a que sobreviviríamos
al amor
que todavía
no habríamos conocido.

jueves, 2 de mayo de 2013

Si el amor fuera hipoteca

Me asesinaba el amor
con su mirada ausente
mientras afuera
anochecía.
Sin atenderme,
se detuvo ante el
inmenso ventanal
para grabar a fuego lento
los movimientos
que reproducía mi cuerpo,
al coger impulso
y balancearse
al ritmo de aquél columpio
que empezaba a oxidarse,
a la sombra del jardín.
Tanta belleza
adormeció mis huesos
hasta arrancarme
de todo lo que es mundo,
por algún rincón
del piso superior.
Me moría de amor
y lo sentía,
confundiéndolo
con hambre.
Había que ser más lista
para anteponerme
al desengaño
que desterré de tus ojos,
ante el olvido,
antes de explosionar
y chocarme
contra tus labios,
oliendo a vino,
encontrando las huellas
del perfume que me puse,
por cada ración de tu piel,
teniéndote tan al alcance
cuál presa casi fácil.
Retirada me quedé
invitada al sueño
donde aparecías apoyada,
enamorada de la vida,
donde el amor 
al fin y al cabo
era amor;
donde en el corazón
de las sonrisas
me pedías que
nos quedáramos juntas
a vivir.
Y así fue que
aprovechó el amor
la oportunidad
de asesinarme
mientras tú
seguías en mí,
seguías amándome.
Así, sin mención,
llegó el alba
y comprendí entonces
que te habrías ido,
pero yo cariño...
yo no despertaba.

sábado, 13 de abril de 2013

Extemporánea

Las miradas desembocan en otras muchas
por donde todos buceamos.
Algunos recodos mundanos
lejos del pensamiento,
hablarán de mí
y de todo lo que se derramó,
rodando desde
los bolsillos rotos,
hacia donde se
preserva la consciencia
que a veces
se te escapa,
mirándome prudente.
Midlands me pareció
una adapción
del origen fantástico
de la ciudad de verdad.
Ésas calles repletas
de historias censuradas,
se mantenían congeladas
en el aire y el vaho,
sostenidas por los misterios
y los alrededores
repletos de montañas
y débiles nieblas,
que aguardaban
muchos deseos
de ésos incompletos.
No un lugar para mí.
Caminábamos yo y la soledad mía,
hasta sobrevivir
y tropezar con
una de ésas casuchas
donde refugiarnos al ardor
del fuego,
reposando sobre la madera
y apaciguando la sed seca
con vino caliente y flores.
Si hubiera sido
alguien que sé
que no soy
y tú
hubieras aparecido
ante mí así,
espectral...
sólo con rozar
mis labios
la primera vez,
y sentir el sabor
de mi lengua,
como quién prueba
el agua después
de vivir sin ella,
hubieras sabido
que no querría
que tu mirada ensayada
detuviera mi camino,
ni que encontraras
este corazón,
que nunca te perteneció,
ni debió
haber hecho parada
allá, más allá de los mundos
donde te mueves imparable,
y donde reposa tu pelo.
Donde me sentí tan sola,
y tan lejana
al gozo y a la pasión
que se divertían
entre el brillo
de mis ojos,
entre las torpezas
del recuerdo de ésa chica
que avanzó una noche hacia mí,
hacia mi estabilidad natural,
cuando aún fue real.
Aún aterrizarán sobre mí
oleadas de ojos
que me apuntan.
-Aprenderemos a ahogarnos
de igual modo que se puede
salir airoso de las
profundidades del frío.